Arquidiócesis
de Filadelfia
Oficina del Cardenal
222 North 17th Street
Filadelfia, PA 19103-1299
Cuaresma 2008
Queridos hermanos y hermanas:
¡La gracia y paz de nuestro Señor Jesucristo sea con ustedes!
El tiempo de Cuaresma nos invita a dejar atrás el pecado, hacer
penitencia a través de la oración, la abstinencia y las
buenas obras y a prepararnos para la renovación de las promesas
bautismales. Es en el bautismo que somos inmersos en el misterio salvador
de la muerte y resurrección de Cristo.
En la hermosa historia de la Mujer Samaritana al Pozo de Agua, la cual
escuchamos proclamar durante la misa del tercer domingo de cuaresma, el
Señor Jesús confronta esta mujer samaritana con la verdad
sobre ella misma y el regalo que Él tiene para ofrecer a ella.
Es una verdad que ofrece esperanza, que ofrece salvación. No condena,
ni cierra la puerta a la posibilidad de conversión y aceptación
del amor misericordioso del Señor.
Exactamente el mismo regalo es ofrecido a nosotros durante estos extraordinarios
días de oración, penitencia y preparación. A través
de escuchar atentamente la Palabra de Dios, a través de la devota
recepción de los sacramentos, especialmente la penitencia y la
eucaristía, y a través de compartir con aquellos más
necesitados, tenemos la oportunidad de disponernos totalmente al amor
misericordioso de Dios. Al hacer esto, encontramos a Cristo, quien nos
muestra el rostro de Dios, su Padre, y nos enseña la verdad sobre
nosotros mismos. Humildemente reconocemos que solo en Cristo encontramos
salvación y paz.
Que el Señor bendiga sus esfuerzos para empezar este tiempo santo
con devoción y fervor.
Sinceramente en Cristo,
Cardenal
Justin Rigali
Arzobispo de Filadelfia
Para
los católicos hondureños en Filadelfia -¡La primera!
Por Father Bruce Lewandowski, C.SS.R.
Redacción del CS&T
FILADELFIA — El domingo 3 de febrero, la fiesta de Nuestra Señora
de Suyapa, la patrona de Honduras, fue celebrada en la iglesia Visitación
B.V.M en Filadelfia. Es la primera vez para la parroquia Visitación
y para la comunidad hondureña en Filadelfia con una asistencia
de fieles que llenó la iglesia. También hermanos y hermanas
de varios países latinoamericanos nos acompañaron en nuestra
celebración.
La misa comenzó con una procesión solemne en la cual la
imagen de nuestra Señora de Suyapa fue llevada a la iglesia y recibida
con canciones en su honor. A continuación hubo una celebración
en el salón escolar con un delicioso banquete hondureño.
La diminuta imagen de Nuestra Señora de Suyapa fue encontrada por
un humilde campesino un sábado de enero en 1747. Alejandro Colindres
y Lorenzo Martínez regresaban al pueblo de Suyapa después
de trabajar todo el día recogiendo maíz. Ellos estaban en
la mitad del camino a casa cuando la noche cayó. Buscaron un lugar
bueno para pasar la noche, no encontraron ninguno y se acostaron en el
suelo.
Alejandro sintió algo duro que le impedía encontrar una
posición cómoda para dormir. En la oscuridad, lo recogió
y lo lanzó lejos. Aunque parezca extraño, al acostarse otra
vez él sintió el mismo objeto duro. Esta vez no lo lanzó,
en cambio lo puso en su mochila. En la mañana descubrió
que el objeto no era una piedra, sino una pequeña imagen de Nuestra
Señora, tallada en madera de cedro.
Nuestra Señora de Suyapa mide sólo seis centímetros
y medio; es una escultura muy antigua, probablemente el trabajo de un
artista aficionado. Es una imagen oscura, con una cara ovalada y de pelo
liso que le llega a los hombros. Su aspecto refleja la nobleza de los
pueblos natales de Honduras. Sus manos diminutas están unidas en
oración. El color original de su vestimenta es rosado claro, que
apenas se puede ver por estar cubierta por una capa oscura adornada con
estrellas doradas y embellecida por valiosas alhajas. Ella es enormemente
venerada por el pueblo hondureño. La imagen descansa en una esfera
de plata sólida —y la enmarcan dos aros de los que salen
rayos de plata— que evoca «la mujer vestida del sol»
mencionada en el Apocalipsis.
En 1925, Pio XII declaró a Nuestra Señora de Suyapa la patrona
de la República de Honduras, y el 3 de febrero fue elegido como
su día de fiesta. El primer santuario fue bendecido en 1780 y el
primer milagro notable atestiguado ocurrió en 1796. La iglesia
actual, con espacio para miles de peregrinos, fue visitada por Juan Pablo
II en 1983.
¡Qué Nuestra Señora de Suyapa proteja al pueblo de
Honduras!
El padre Bruce Lewandowski es el párroco de la parroquia Visitación
B.V.M. en Filadelfia, al cuidado del ministerio hispano en la misma.
Mass for Virgin of Suyapa: A first
for Honduran Catholics in Philadelphia
By Father Bruce Lewandowski, C.SS.R.
Special to the CS&T
PHILADELPHIA — The feast of Our Lady of Suyapa, the patroness of
Honduras, was celebrated at Visitation B.V.M. Church on Sunday, Feb. 3.
It was a first for Visitation and for the Honduran community in Philadelphia
— who filled the church.
Their brothers and sisters from various Latin American countries joined
in the celebration.
Mass began with a solemn procession in which the image of our Lady of
Suyapa was carried into church and welcomed with songs in her honor. The
Mass was followed by a celebration in the school hall with a delicious
Honduran feast.
The tiny image of Our Lady of Suyapa was found by a humble peasant on
a Saturday in January 1747. Alejandro Colindres and Lorenzo Martinez were
returning to the village of Suyapa after working all day gathering corn.
They were half-way home when night fell. They looked for a good place
to spend the night and, finding no place nearby, they lay down on the
hard ground. Alejandro felt something like a stone that prevented him
from finding a comfortable position for sleeping. In the dark, he picked
it up and threw it into the night. Strangely enough, on lying down again,
he felt the same hard object. This time he did not throw it; instead he
put it in his backpack. The next morning he discovered that the object
was not a stone but a small image of Our Lady carved in cedar.
Our Lady of Suyapa measures only six-and-a-half centimeters. It is a very
old carving, probably the work of an amateur artist. It is a dark image
with an oval face and shoulder-length straight hair. Her appearance reflects
the nobility of the native people of Honduras. Her tiny hands are joined
together in prayer. The original, painted color of her robe is light pink,
which now can be seen only slightly, as it is covered by a dark cloak
trimmed with golden stars and adorned with valuable jewels. She is greatly
venerated by Honduran people. The image rests on a solid silver sphere,
and appears surrounded by a circle of silver rays that evoke “the
woman clothed with the sun” mentioned in the Book of Revelation.
Pope Pius XII declared Our Lady of Suyapa patroness of the Republic of
Honduras in 1925, and Feb. 3 was chosen as her feast day. The first shrine
was blessed in 1780 and the first notable, attested miracle occurred in
1796. The present church, with space for thousands of pilgrims, was visited
by John Paul II in 1983.
May Our Lady of Suyapa watch over the people of Honduras.
Father Bruce Lewandowski, C.SS.R., pastor of Visitation B.V.M. Parish
in Philadelphia, is in charge of the Hispanic Apostolate at that parish.