Más de 50 jóvenes participan el en retiro del Espíritu Santo
En procesión por el jardín del santuario de Sta. Katharine Drexel.
Por Alonso Landoverde
Redacción del CS&T
El 10 de mayo, unos 60 jóvenes, más de la mitad adolescentes, nos dimos cita en el Santuario de Sta. Katharine Drexel, con ocasión de la fiesta de Pentecostés. En este “Retiro del Espíritu Santo” experimentamos a Dios en un ambiente de alegría, oración e intercambio.
Todo empezó con preparativos, campañas de anuncio e inscripción por las parroquias y organización de todos los detalles para el día del evento. Rentamos dos autobuses, para que el transporte no fuera una dificultad para los muchachos.
Lo primero que hicimos al llegar fue exponer el Santísimo Sacramento. Unas indicaciones nos introdujeron en el sentido y valor de lo que íbamos a hacer, y a Quién íbamos a recibir. A continuación tuvimos unos talleres de reflexión sobre la venida del Espíritu Santo, que estuvieron a cargo del P. Miguel y de Christian Arellano.
Luego, los jóvenes tuvieron la oportunidad de acercarse al sacramento de la confesión, lo que hicieron una inmensa mayoría. Algunos tuvieron que vencer algunos obstáculos personales. Veamos este diálogo entre una joven y su líder:
«Si voy a confesarme, ¿qué tengo que decir? ¿Cómo se hace una confesión?» ¡Qué apuros!... porque estas cosas son muy personales, ¿verdad?
Blanca, la líder, le dijo que no estuviera nerviosa, que recordara todo lo que había hecho mal, con el propósito de no volver a hacerlo.
La chica respondió: «¡Claro que no lo volveré a hacer!»
No podía faltar, a la hora convenida, algo para hacer sonreír el paladar. Janet, una chica que participa en la Escuela Juvenil de Liderazgo, nos había preparado una cena que no tuvo nada que envidiarle a la de un restaurante fino…
Después tuvimos el rosario. En procesión por el jardín del santuario, llevábamos todos una vela encendida en nuestras manos. Grandes antorchas rodeaban a la imagen de la Virgen que, cuajada de flores naturales, era llevada en andas por los mismos jóvenes.
Así, cantando y rezando, terminamos el rosario en el lugar donde iba a comenzar la santa Misa, oficiada por Mons. Hugh Shields. Monseñor nos felicitó a todos los jóvenes presentes, animándonos a perseverar ante las adversidades. «Siempre se tiende a creer que el mal supera al bien», nos dijo.
Sin duda, esta noche se demostró lo contrario. Una vez más agradecemos a todos los que pusieron su granito de arena. Y a la Virgen por ser tan Madre nuestra y habernos ayudado a recibir al Espíritu Santo.
Young Hispanics gather for Retreat of the Holy Spirit
By Alonso Landoverde
Special to the CS&T
Approximately 60 young people, more than half of them adolescents, gathered at the Shrine of St. Katharine Drexel, on May 10 to celebrate a Pentecost-centered retreat. Retreatants experienced God in a happy, interactive and prayerful environment.
Early planning included sending announcements and invitations to parishes across the archdiocese, as well as scheduling events to take place during the day. The organizers rented two buses to make it easy for the youth from all over the Archdiocese to attend.
Eucharistic Benediction opened the retreat. It set the tone, and marked the significance of the day for participants.
After Benediction, retreatants attended workshops on the Holy Spirit directed by Father Michael Mazurchuk and Christian Arellano, and were encouraged to participate in the sacrament of reconciliation. Some of the youth had to overcome some personal obstacles in doing so, however.
“If I am going to confession, what do I have to say? What do I confess? How is a confession done?,” a young participant asked one of the leaders. “This is hard — because these are very personal things.”
Retreat leaders encouraged young participants not to be nervous and worked with them to understand the healing grace of the sacrament.
A young woman from the Escuela Juvenil de Liderazgo (youth leadership school) prepared dinner for the gathering. Afterwards, retreatants prayed the rosary and processed with lit candles through the garden of the shrine. Torches and flowers framed the image of the Blessed Mother that was carried in procession by the young people.
Singing and praying after the procession, the youth participated in a Mass celebrated by Msgr. Hugh Shields, who encouraged them to persevere during times of adversity.
“The danger is to believe that evil overcomes goodness,” he said.
The retreat undoubtedly proved the contrary.
Organizers of the retreat expressed their gratitude to those who helped and to the Blessed Mother for having helped participants receive the Holy Spirit.